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Conócete, conóceme. JUVAM´17

Un ambiente de fe en el cual nos sentimos profundamente acompañados.

 

Esta es la síntesis que hago de la convivencia nacional de JUVAM´17 en Caldeiro – Madrid, en el cual hemos participado cerca de treinta jóvenes durante el pasado fin de semana del 27 al 29 de octubre.

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«te vas dando cuenta que Él te ama y quiere estar a tu lado» Paunero

Una experiencia siempre nueva de la cual vuelvo muy contento, pues puedo decir que hemos vivido un ENCUENTRO con mayúsculas. El ambiente ha sido el de hermanos que se alegran al verse de nuevo, lleno de buenos momentos, unidos en un solo grupo que ha buceado en eso de la fe, escuchándose y dialogando, construyendo juntos, compartiendo con la naturalidad y frescura de aquellos que buscan sinceramente a Cristo.

«Yo se que Dios ha estado en mi vida pero ahora no le encuentro y por eso estoy aquí, para encontrarnos de nuevo» Tony 

Comenzó todo la noche del viernes: con una oración que nos ayudó a tomar conciencia de cuál era el motivo o los motivos que nos habían traído hasta aquí: Dios, la iglesia, los amigos, o el sentimiento de familia. Todos ellos válidos y lo más importante, complementarios, pues sobre ellos se edificarían los dos días que nos quedaban por delante.

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«la verdad que suelo dejar a Dios de lado y me apoyo en Él cuando las cosas van mal. Me gustaría dar gracias viviendo el presente, el amor de Dios». Beltrán 

El sábado a la mañana nos dividimos en dos grupos: los más jóvenes y los menos jóvenes. En ambos hicimos un rato de reflexión con un texto y luego puesta en común. La de pequeños tomó un cariz especial pues fue un debate a dos bandas muy divertido y trabajado, en el que tuvieron unos que defender su fe y otros su presunta falta de ésta.

«Ahora que estoy mejor con mi familia siento más fluida mi relación con Dios» Ady

Después nos pusimos manos a la obra con lo que sería el hilo conductor del día, una carta “anónima” sobre nuestra vivencia personal de fe: ¡Que nervios! Fue difícil escribir esas líneas, tan llenas de sentido… a la vez que un soplo de aire por sacar lo que llevamos dentro.

«Dios es el apoyo top, pero me suelo apoyar en cosas que cojean» Gordo 

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A la tarde llegó la hora de poner en práctica lo aprendido realizando seis cortos sobre el tema de la convivencia que pudimos visualizar (y reírnos) a la noche, aquí os dejamos el enlace para que podáis verlos:

Vídeos – Cortos JUVAM´17

Tuvimos un rato para contestar la carta anónima que recibimos, haciendo una especie de feedback a ese desconocido que compartía con nosotros sus inquietudes.

«Sabes que te está hablando y no quieres escucharlo. Eso es el miedo».                   Lucía Vivanco.

Disfrutamos también de una breve ponencia sobre la oración por parte de Chivite (ex-Juvam), quien compartió con nosotros su saber y experiencia, desde la humildad de quien anhela ponerse en presencia de Dios. Concluyó con cuatro puntos que resumen para él como debe ser la oración:

  • Confiada: abandonarse en Dios, ponerse en sus manos de Padre.
  • Constante: coger hábito, ser fieles a nuestra “cita” con Él.
  • Coherente: desde la honestidad, no engañarnos.
  • Conformada: dejar que la oración me transforme.

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Por la noche hicimos una oración en la cual cada grupo puso su granito de arena: unos preparando la liturgia, otros la ambientación y, otros haciendo unos salmos que os dejo a continuación, expresión de lo que cada uno quiso decirle a Dios. Antes de finalizar la oración cada uno cogió la carta que le habían respondido, viéndose entre los presentes alguna lágrima, caras de sorpresa e incluso de intriga.

Dios mío, Señor mío:

Dios mío, Señor mío. Hogar y compañía. Tú nos arropas. Protector mío, brújula mía.

Tú nos marcas el camino. Tú me llevas de la mano. Referente y guía.

Luz que ilumina mis días. Tú que me quieres, me cuidas y me acompañas.

Dame fuerzas cuando todo vaya mal, no sueltes mi mano.

Ayúdame, hazme atento a tu voz. Vamos juntos, sé que tú me acompañas.

 

Señor dame de esa agua:

Jesús tiene un pozo de agua viva. La samaritana pide: “dame de esa agua”.

¿De qué tengo sed? Si conocieras el don de dios, le pedirías de esa agua.

¿Por qué le pido a Jesús de esa agua? Jesús conoce la vida de la samaritana y ella le reconoce como Salvador, el Mesías.

¿Quién es Jesús para mí? Hoy voy a pozos que no me sacian la sed. Deseos y necesidades creadas, siguiendo mis impulsos.

¿Qué busco cada día? Señor, sabes que nuestras relaciones están sin amor, danos tu Espíritu para tener relaciones con amor.

TODOS: ¿Tengo sed de Dios…?

 

Señor, sabes que te quiero:

Sí Señor, tú sabes que te quiero con mis flaquezas, mis miedos,obstáculos y peros.     Sabes que te quiero.

En mis intentos de seguir tu camino, escuchando tu palabra, encontrándote en los niños. Sabes que te quiero.

En mi vecino desempleado,en la niña desamparada, en la soledad del anciano, sabes Señor que ahí están mis dudas pero: Sabes que te quiero.

Porque siempre estás conmigo, porque arropas mi corazón, porque me conviertes en fortaleza. Sí Señor, tú sabes que te quiero.

 

Transforma un corazón de piedra, en uno de carne:

Te doy las gracias Señor: porque me quieres como soy, porque no me juzgas nunca, porque te preocupas por mí, porque siempre estás en mi soledad, porque me escuchas, porque me llenas de paz, porque siempre me ofreces tu perdón, porque iluminas mi oscuridad, porque siempre confías en mí, porque me amas.

Por favor, te pido que hagas: de mis inseguridades, fortalezas; de mis miedos, un motivo; de mi egoísmo, caridad; de mis sombras, luces; de mi rencor, perdón; de mi pereza, viveza; de mi comodidad, riesgo; de mi ignorancia, sabiduría; de mi ira, paz; de mi corazón de piedra, uno de carne.

 

Concluida la cena hubo tiempo para hablar, compartir, jugar a la pelota e incluso ver unas películas.

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Sin darnos cuenta nos plantamos en el domingo. La mañana dio para mucho, pudimos disfrutar de dos testimonios de fe y acompañamiento: el primero de María “la Chiqui” de Caldeiro, quién nos contó su asombrosa experiencia vocacional, como descubrió que la clave no estaba en lo que uno hace sino en el desde dónde lo hace. Compartió con nosotros lo que supone vivir la alegría de saberse amado por Dios, dejándonos alguna perla como esta: “Mi fe ha cambiado en el ser más receptivo a la hora de escuchar a Dios”.

El segundo David “Fu” de Caldeiro. Él nos habló de los miedos que podemos tener, los peros que ponemos al plan de Dios en nuestra vida. Nos dejó frases como esta: “Mi vida era mediocre porque yo no era auténtico. Algo me decía que no siguiera siendo así”.

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Al concluir los testimonios nos reunimos brevemente por lugares de origen para perfilar nuestro compromiso y proyectos. Cerramos la convivencia con la Eucaristía, celebrada como acción de gracias por todo lo vivido, pidiendo perdón por nuestros peros en los grupos y, recordando fruto de las lecturas que el mandamiento más importante es: Amarás.

Un amarás que tiene una triple dimensión. Ámate. Ámale. Ámalos. Un amarás que no es una ley, que no funciona por un “hay que…” sino que hago las cosas (ir a Juvam, ser catequista, celebrar la misa dominical, ayudar en casa, etc.) porque necesito de este amor. Del amor de Dios.

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Concluyo la crónica con otra frase de María, que espero os ilumine tanto como a ella le ilumina la Palabra de Dios:

“eres incapaz de querer a otro si antes no te quieres a ti mismo. Si no te conoces no te puedes querer. Desmontarte, conocerte bien y aceptarte cómo eres. Dios es un foco que cuando proyectamos en Él nuestras preguntas, ilumina nuestras respuestas”.

María la Chiqui

fr. Jorge Iván

 

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