Campus Misericordiae 

La noche del sábado al domingo la hemos pasado lejos de las familias polacas que nos acogen. Nos hemos ido hasta el llamado Campus Misericordiae, un entorno natural en el que durante unas horas nos hemos alojado los 1,8 millones de jóvenes que, según la organización, participamos en la JMJ.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil, una larga caminata bajo un sol de justicia y cargados con mochilas donde llevábamos algo de ropa, el saco de dormir y una esterilla. Aún así, hemos disfrutado del camino porque impresionaba ver cómo los vecinos salían de sus casas a saludarnos, a darnos agua, a ofrecernos algo que comer y a mojarnos con mangueras. Una prueba más de la hospitalidad del pueblo polaco.

En el Campus Misericordiae, ante una marea de jóvenes que llegaba más allá de lo que alcanzaba la vista, el papa Francisco nos ha llamado la atención, nos ha zarandeado para advertirnos de no confundir la felicidad con un sofá. “Creemos que para ser feliz necesitamos un buen sofá que nos ayude a estar cómodos, seguros”. Un sillón mullido “contra todo tipo de dolores y temores, que nos haga quedarnos en casa…. la ‘sofá-felicidad’, es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede arruinar la juventud”, nos ha dicho.

“Jesús es el Señor del riesgo, el Señor del ‘siempre más allá'”. Un camino complicado, porque “para seguir a Jesús hay que tener coraje, valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que nos ayuden a caminar por caminos nunca soñados, y menos pensados, que abran nuevos horizontes, capaces contagiar la alegría que sale del amor de Dios”

“Andar por los caminos siguiendo la locura de nuestro Dios, que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el preso, en el emigrante, en el vecino que está solo”, nos ha animado Francisco.

Tras pasar la noche de la mejor manera posible -no deja de ser algo incomodo dormir al aire libre, aunque la experiencia de hacerlo bajo el firmamento lo compensa todo- hemos celebrado la eucaristía final con Francisco.

En ella, nos ha dicho que realmente la JMJ comienza hoy y sigue cuando lleguemos a nuestras casas, porque Cristo quiere encontrarse con nosotros en nuestro día a día. También nos ha alentado a construir un mundo mejor. “Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes: ante él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”. “Dios nos ama tal como somos, y no hay pecado, defecto o error, que lo haga cambiar de idea”.

Francisco se ha despedido dándonos la bendición y convocándonos a una nueva JMJ en 2019, esta vez en Panamá. ¿Te vienes?

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